Una pérdida desgarradora (El diablo y el ángel III)


Y así empezó una pequeña guerra entre los jefes de los mundos, pero hubo una tragedia, la abuela de Sara murió en el combate. La enterraron en el mundo de los ángeles como símbolo de disculpa. El día del entierro Sara se fue cuando el padre de Luz quiso decir unas palabras, Clarence fue detrás de ella. 


Clarence jadeando dijo:

- Sara espera.

Sara un poco fastidiada paró, se volteó y le dijo:

- Es difícil creer que lo que ha pasado a los ángeles les importa.

En ese momento apareció Luz y les dijo:

- Mis más sinceras condolencias, lamento mucho lo que ha pasado.

Sara solo le dijo una cosa y se fue al castillo:

- Por favor, no me tienes que hacer la pelota no te servirá de nada.

Al día siguiente, Sara se levantó muy temprano y se montó en el columpio que había en su habitación  y se puso a pensar:

- Hoy va a ser la reunión, espero estar a la altura de todos, lo haré por ti abuela, te enorgulleceré.

Cuando toda la familia estaba en el coche su madre empezó a hablar:

- Sara al terminar la ceremonia no te vi ¿Que te paso?

Sara respondió  con pocas ganas:

- No tenía ganas de seguir en un territorio tan alegre.

Cuando pisaron el sitio donde sería la reunión tenía una gran cantidad de flores, Sara se paró para poder tocarlas pero en seguida todas las flores se marchitaron y ella se sintió mal pero cuando iban a entrar alguien de repente salió por detrás, era un hombre con dos niños a su lado. Su padre y el señor se abrazaron y se veía que se conocían de mucho tiempo.

Comenzó a hablar:

- Perdonad por no presentarme soy Lis un  viejo amigo de  la niñez, vosotros tenéis que ser los hijos de mí querido amigo.

Sara ilusionada comentó:

- He escuchado mucho sobre usted, es un gran demonio quiero seguir sus pasos para poder convertirme en reina del infierno.

Lis, contento, dijo:

- Yo también he escuchado que has trabajado duro y espero que mis hijos tengan la oportunidad de combatir contra ti. Niños venid aquí, él es Luis y él es Carlo.

Los niños se miraban entre sí para intentar ver si podían ser compatibles. Lis rompió el silencio contándoles un dato curioso:

- Sara lo que hiciste al marchitar las flores que tus poderes pueden llegar a matar a personas si no consigues controlarte.

Sus padres mostraron una gran sonrisa y decidieron entrar ya para comenzar la reunión, lo niños se quedaban fuera hasta que ya todos empezaron el combate. Sara fue la primera contra un demonio de clase media alta, y por supuesto ella  ganó a toda costa, su hermano ganó una sola vez, el resto falló, por eso se replanteó volverse ángel.

Sus padres les quisieron decir la situación:

- Niños no os vamos a juzgar por como lo habéis hecho pero Sara gracias por dejarnos en tan buen lugar, Clarence no vamos a retenerte aquí,  si no quieres ser un demonio y como tú dices no te gusta  hacer daño…

Sara  los interrumpió:

- Pero recuerda que hemos sido juzgados por generaciones y todos nos consideran malos, pero como siempre tiene que haber un malo en la película y nos tocó a nosotros, no te voy a retener pero piénsatelo muy bien porque una vez que te conviertas te considerare un traidor.

Clarence se encontró con Luz y decidieron empezar con la transformación, al ver que ya se había convertido en ángel fue cuando la familia de Sara salió para observar que era esa luz tan brillante, al observarlo Sara fue la primera en hablar:

- Desde hoy vas a ser considerado un traidor.

Su madre le dijo las consecuencias:

- Clarence , borraremos toda marca de existencia tuya, no volveremos a nombrar tu nombre ni el hecho de que alguna vez estuviste aquí, que tengas una nueva vida. Y así fue como dejaron todo lazo de amor y amistad y no lo quisieron volver a ver.

Al día siguiente, Sara no tenía ganas de entrenar así que salió a observar cómo era el reino ya que 
nunca había salido del bosque, se puso una capucha, sus tenis y su flauta escondida. Al voltearse se dio cuenta de que había avanzado mucho y ya se podían ver las casitas, Así que se dirigió a una tienda, al llegar vio a una niña de su misma edad que tenía problemas porque le faltaba dinero para comprar entonces Sara decidió darle el dinero que ella tenía para ayudarla, al salir de la tienda se encontraron.

- Muchas gracias por ayudarme en la tienda mi nombre es Melanie ¿y tú?

- Mi nombre es Sara, un placer.

- ¿Por qué llevas una capucha? ¿Te persiguen?

- Ven.

Sara la llevo al bosque y se quitó la capucha.

- Soy la princesa, quería visitar el reino pero como solo se me permite ir a ciertos lados me tuve que escapar.

- Bueno pues en mi familia son panaderos y así nos ganamos la vida, yo aprendo el oficio y también voy al colegio.

- Yo estudio en casa y entreno para ser más fuerte.

- Oye, podríamos ser amigas.

- Me encantaría.

Y así comenzó una amistad sin importarles el estatus.

Un día a Sara la llamaron para reunirse con sus padres en el salón. Sara estaba encantada porque había escuchado que tenía una misión:

- Hola padres, ya estoy aquí.

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